Dreamdiana

Sueña conmigo

Ciática

Escrito por Diana 8 - enero - 2013

Llevo sufriendola desde hace unos dos meses. Llegando hasta el punto de no poder andar. Cuando cualquier postura hace daño. Cosas de trabajar sentada tantas horas y no pasarme por el gimnasio mas que para saludar…

Por supuesto, no me valen las recomendaciones de los médicos de atiborrarme de pastillas que no me curan, si no que me atenuan el dolor lo suficiente como para seguir tirando. Iba a ir a un fisioterapeuta para que me recoloque las vertebras cuando di con este post.

Por si acaso, ya que soy una maniatica a la que le aterra que las cosas desaparezcan, lo trascribo tal cual aqui:

Algunos de vosotros no sabéis lo que es la ciática, seguramente porque sois muy jóvenes o porque no os dedicáis a leer mucho o a trabajar delante de un ordenador. Pero la ciática es un problema de salud que afecta a un porcentaje cada vez mayor de la población en los países avanzados. Y no porque cada vez se lea más, que no es así, sino porque cada vez más gente trabaja delante de un ordenador y pasa muchas horas con la cabeza inclinada para mirar el teclado mientras escribe. También los conductores profesionales la padecen. Las jornadas que pasan conduciendo sin apoyar la cabeza acaba pasándoles factura a muchos de ellos.

La ciática es el nombre común dado a las afecciones resultantes de la inflamación del nervio ciático. Una clara descripción y el origen de este problema pueden verse en este enlace de MedlinePlus:

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000686.htm

Como bien sabe el que la sufre, la ciática puede llegar a ser incapacitante. A desconcentrarte absolutamente. A hacerte pensar más en los pinchazos y calambres que sientes en los nervios que recorren cualquiera de tus dos piernas que en el trabajo que tienes delante. Llega un momento en que ni de pié puedes estar tranquilo.

Cuando la padeces acudes a tu médico y te receta anti inflamatorios y reposo tumbado. Los medicamentos quitan la inflamación del nervio ciático y el reposo ayuda a aliviar la presión sobre los discos intervertebrales y estos dejan así a su vez de presionar los nervios ciáticos que salen por los orificios de la columna vertebral. Pero, como luego explicaré, no te resuelven el origen del problema y, por tanto, es seguro que este volverá a aparecer.

Cuando la cosa está ya muy mal el remedio que ahora se está ofreciendo es una operación que libera el nervio de la presión a la que se está viendo sometido y que está provocando su inflamación. Bien mediante la sustitución de la almohadilla herniada o bien mediante la soldadura de varias vértebras. En cualquier caso, la operación no es menor e impresiona bastante que vayan a tocar tan cerca de la médula espinal. Puede verse un vídeo explicativo de una operación de hernia de disco en el siguiente vídeo del doctor Carrillo.

Pues bien, antes de llegar a esta situación, y cuando la ciatica no tiene su origen en ningún proceso degenerativo ni en ningún accidente, sino sólo en posturas forzadas de la cabeza mantenidas demasiado tiempo, puedo deciros que el remedio existe. Y es bien sencillo.

Veamos. En la época en la que fui profesor de karate americano -full contact- un médico me dio un curso de medicina deportiva que, además de su utilidad para mi actividad física, me sirvió para comprender cual era el origen más común de la ciática. Nos explicó que, cuando uno desplaza la cabeza hacia adelante unos cinco centímetros de su posición normal, se ejerce en la parte delantera de las vértebras lumbares una presión de unos 500 kgs.

Gran aficionado a la informática que era yo por entonces, me dí cuenta que eso es lo que hace cualquier persona que está delante de un teclado durante un montón de tiempo. Imaginé en aquel momento que la musculatura y la estructura de la columna vertebral debían de estar preparadas para aguantar estas enormes presiones ya que si no todo el mundo estaría lisiado. Y es cierto si uno es joven y mantiene su musculatura en forma. Como yo entonces. Y ahí quedo la cosa.

Tiempo después, cuando empecé a notar en mi propio cuerpo los primeros latigazos de la ciática, me puse a pensar y, utilizando lo aprendido entonces, dí con la razón u origen de mi problema y con una posible solución.

Pensé en que pasaría si la musculatura que rodea la columna no estuviera en perfecta forma o los discos intervertebrales ya no fueran tan resistentes por el paso de la edad. Es obvio que, mientras que la columna tiene capacidad de aguantar dicha presión de forma puntual e incluso durante un cierto lapso de tiempo, una fuerza continuada de 500 kilos en la parte anterior de las vértebras lumbares tiene que acabar forzando el aplastamiento y/o el desplazamiento de los discos intervertebrales mas afectados hacia la parte posterior de la columna.

Al desplazarse hacia atrás, los discos o almohadillas intervertebrales presionan a su vez la médula y los nervios que salen por los orificios que disponen las vértebras a tal fin. Los nervios se inflaman. Los calambres y el malestar comienza. En función del grado de desplazamiento, el malestar puede ser temporal o permanente.

Lo que está claro es que si la presión sobre la zona lumbar continúa y el desplazamiento de los discos intervertebrales no es corregido a tiempo, la presión sobre dichos discos puede hacer que alguno de estos se rompa y vierta su contenido hacia la parte posterior de la columna provocando lo que se conoce como una hernia de disco -ver imagen mas arriba-.

Para evitar llegar a este extremo por el que ya ha pasado algún amigo y algún conocido, la solución se centra en utilizar el mismo mecanismo que origina la ciática pero en forma invertida. Es una técnica depurada y ya bastante probada. Sin contraindicaciones y sin gastar nada de dinero en ella.

Si el desplazamiento de los discos se debe a la presión que se ejerce en la zona lumbar delantera cuando nuestra cabeza se encuentra inclinada hacia delante, la solución pasa por inclinar la cabeza hacia atrás para que la misma presión se haga así en la parte posterior de la columna y el disco se vea obligado a volver a su posición inicial.

Esta técnica no puede usarse sin pensar un poco. De nada sirve que echemos la cabeza hacia atrás si antes no ponemos recta nuestra columna. Hay mucha gente que tiene la parte superior de la columna vertebral algo encorvada por muy diversas razones. Si echan para atrás la cabeza pero su centro de gravedad no cae por detrás de la columna, puede que consigan disminuir momentáneamente la presión sobre la zona lumbar, pero en ningún caso obligaran a sus discos intervertebrales a desplazarse hacia delante.

Por tanto, en primer lugar debemos ponernos bien rectos, estirando la columna y, a continuación tenemos que poner nuestras manos, sujetando una por la muñeca a la otra, detrás de nuestro trasero. Estirados y con las manos detrás podemos entonces echar la cabeza hacia atrás. Tanto como queramos y/o podamos. Se trata de invertir el sistema de presión que nos ha ocasionado el problema.

Al mismo tiempo podemos hacer fuerza con los músculos de la espalda para combarla hacia atrás, aunque lo que aquí importa es mantener el suficiente tiempo la presión para que el disco vuelva a su sitio. Piénsese que la ciática es el resultado de un proceso degenerativo que ha durado muchos meses, e incluso años, y que la solución, aunque rápida, no va a ser inmediata. Podemos hacer este ejercicio cuantas veces queramos, pero lo más importante es aguantar todo lo que se pueda con la cabeza inclinada hacia atrás.

En el caso de una crisis de ciática pueden hacerse dos cosas. Una de ellas es acompañar la inclinación de la cabeza hacia atrás con la tensión muscular comentada y añadiendo el ejercicio de tirar del trasero hacia arriba por detrás de la espalda con los brazos -utilizando las manos que ya estaban en posición para agarrarlo-. Funciona!!!

La otra es hacer el pino-puente, ejercicio consistente en apoyar las manos y los pies en el suelo estando tumbado de espaldas en él y levantar el cuerpo entonces tirando de toda la musculatura de la parte posterior del mismo. El cuerpo se comba, los discos se desplazan hacia delante por la tensión muscular ejercida en la parte posterior, y la ciática desaparece. Yo no lo hago porque no puedo pero sé de gente que se quita las crisis de ciática con esta técnica. De forma muy eficiente.

Ahora, nada evita que todo aquel que padezca ciática tenga que acostumbrarse a realizar el ejercicio del reequilibrio de los pesos habitualmente. Al principio más frecuentemente y más tiempo. Luego, sólo un rato y antes de dormir, bastará.

Si lo que se quiere es que no vuelva a aparecer hay que cambiar algunos hábitos diarios que nos perjudican. En primer lugar, hay que apoyar la cabeza en el reposacabezas cuando se conduce. La molestia que supone en un principio echar la cabeza hacia atrás desaparece con el tiempo y con una adecuada colocación del mismo. Yo ya me he acostumbrado. Y mis vértebras lumbares me lo agradecen cada día.

Por otro lado hay que hacer un poco de manualidades para mejorar la posición de la columna durante el sueño. Hay que coger una almohada con la altura y la consistencia suficiente como para que te permita apoyar cómodamente la cabeza cuando se está echado de lado. Cuando hayamos elegido a nuestra compañera de sueños -pasaremos una tercera parte de lo que nos queda de nuestra vida con ella- la dividimos imaginariamente en tres partes. La parte central debe constar como mínimo, de una anchura de treinta centímetros.

Una vez dividida imaginariamente, le abrimos la costura frontal -o posterior- y, con unas tijeras grandes y afiladas, realizamos dos cortes, sin sacar el relleno, que nos permitan sacar sólo la parte central recortada de dicho relleno dejando las otras dos a los lados de la almohada. Esta es la parte más pesada por la dificultad de realizar el corte dentro de la funda.

Una vez sacado el centro del relleno, procedemos a realizar dos costuras transversales que impidan que los dos extremos del mismo relleno de la almohada se muevan de su sitio. Cosemos entonces la apertura frontal abierta y… alehop, ya tenemos una almohada mágica que nos permitira descansar adecuadamente la cabeza en todas las posiciones que adoptemos durante el sueño.

Desde que duermo con una almohada como he descrito, noto que mi columna amanece mucho mas descansada, mi cuello me lo agradece y mi sueño es más profundo. Ahora cuando duermo boca arriba, mi cabeza descansa sobre el colchón. Es una maravilla. Si acaso se ronca, hay otros remedios útiles. Tambien se puede uno poner de lado.

Por último, os dejo aquí un descubrimiento que he hecho en los ultimos tiempos para quitar la ciática leve que a veces tenemos al acostarnos. Despues de buscar muchas posiciones de piernas que ayuden a quitar la ciática, he descubierto la mejor y la más cómoda de ellas. Se trata de, estando tumbado boca arriba y con las piernas estiradas, poner los pies abiertos hacia los lados. Tal y como andaba Charlot en sus películas. Es una postura que puede parecer extraña al principio, pero enseguida el cuerpo se acostumbra y resulta muy util para aliviar este problema mientras estamos en la cama.

No he puesto todo lo que pone ahi en práctica, como, por ejemplo, el pino. Sabía eso de la postura, e intentaba corregirla, pero no me servía de nada. No entendía que postura debía adoptar exactamente hasta leer el artículo.

Desde hace una semana que conduzco con la cabeza apoyada comodamente en el reposa de mi coche. Es acogedor y ya no salgo agarrotada para seguidamente caerme al suelo de dolor.
He mudado mi PC y ahora mi sillón cabe debajo de la mesa, lo que me permite tener la cabeza echada hacia atrás en modo ‘soy la mas chula’. Y tras una semana siguiendo esos métodos estoy muchisimo mejor. No me hizo falta ni acupuntura, ni fisioterapeuta ni pastillas varias adormecedoras atontadoras. Mil gracias por un artículo tan instructivo Rafael Hernández Núñez.

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